"Esa luna roja, desde su trono impenetrable, nos mira sin piedad, recordandome que tu mano cálida no existe, tu mirada intensa es un mito y tu beso frio es una lagrima...que soy yo y no nosotros...."

jueves, noviembre 29, 2007

Amor, Pasado y Presente


1 de Octubre del 2014… creo que este día será difícil de olvidar, esta noche estoy segura, algo único ocurrirá.

Aún recuerdo el grandioso momento en que este amor resucitó.

Fue cierto día de no sé que mes en el año 2010. Un año atrás me habían ofrecido una beca para entrar al Tecnológico de Monterrey, y sin poner peros, acepté.

Ahora me encontraba ahí, sentada en una banca tratando de buscar amigos pero, todos parecían demasiado ocupados, así que sin encontrar otro remedio saqué un libro de mi mochila y me dispuse a leer.

“Anatomía I” era el titulo de aquel gordo, que digo gordo, gordísimo libro…ahora que recuerdo ocupaba casi todo el espacio en mi pequeña mochila. Antes de abrir aquel material, me pregunté si en verdad algún día lograría aprender todo lo que contenían sus más de 800 páginas…quizá me había equivocado de profesión, quizá la medicina no era para mí… “¡Tonterías! La medicina es mi pasión desde que recuerdo, luché para estar aquí y no me rendiré ahora” pensé. Dejé el libro sobre la banca y tomé de nuevo mi mochila para buscar en el fondo una golosina. Saqué libretas, plumas, unas tijeras y hasta una envoltura de caramelo, aquello era un desorden. Al final pude encontrar lo que buscaba, una rica paleta de cereza, de esas que tienen chicle en el centro. Le quité la envoltura y la puse dentro de mi mochila, aunque sabía que después me arrepentiría de ello, porque eso sucedió cuando saqué la envoltura de caramelo. “Creo que sin azúcar no sobreviviría a tantos exámenes” dije en un susurro y después comencé a chupar la paleta. Tome de nuevo el libro y algo fastidiada lo abrí, pero inmediatamente después me distraje “Hace mucho calor esta tarde” pensé “Tonta, por que pienso eso en este momento”. Volví mi vista al libro y me encontré con un interminable índice. Había cosas que no entendía y otras que me moría por conocer. Saqué la paleta de mi boca y miré hacia el frente, observando a las personas que pasaban y quitándole toda mi atención al libro.

De repente una mano me tocó el hombro, interrumpiendo mis pensamientos. Voltee atrás y descubrí a un joven de cabello castaño lacio, tez blanca y con unos pequeños lentes sobre sus ojos. Todavía recuerdo que llevaba puesto un pantalón de mezclilla y una playera negra. Yo lo miré algo extrañada mientras él me miraba sorprendido.

-¿Myrna?- musitó aquel chico

-Si –contesté algo asustada -¿Cómo sabes mi nombre?

-¿No me reconoces? Soy Raymundo

-¿Cómo? –dije antes de quedarme totalmente congelada. No podía creer que volviera encontrar a ese chico que fuera mi primer amor.

-¿Raymundo? –dije incrédula -¡¿Raymundo?! –volví a repetir un poco alterada.

Los recuerdos comenzaron a atacar mi mente, como niños a un camión de helados. La mayoría de ellos eran muy lindos, llenos de alegría, pero había uno que otro que cuando llegaron a mi memoria, hicieron que me sonrojara un poco por la vergüenza que sentía al recordar mis acciones…no había sido muy buena con él. Al darme cuenta del rubor que enrojecía mis mejillas, volví a voltearme hacía el frente y baje la cabeza.

No sé como pero, cuando volteé levemente para saber que había pasado con él, ya estaba sentado a mi lado. Sentí su mirada sobre mí y no pude resistir el deseo de verlo aunque fuera de reojo. Me percaté de su mirada melancólica, estaba segura, el también recordaba todo lo que había pasado años atrás y aún le dolía. Levanté totalmente el rostro y lo vi directamente unos momentos, para que después mis ojos tomaran otro rumbo y dejaran de mirarlo.

-Lo siento- dije en voz baja, mientras mis mejillas subían de tono nuevamente.

-Ah! eso -dijo desilusionado Raymundo

Lo mire de nuevo. Aún estaba muy avergonzada…

-Es sólo que… yo nunca quise herirte, no entiendo que fue lo que me pasó –expresé tranquilamente, pero luego las palabras comenzaron a salir de mi boca como un torbellino imparable y no pude controlar lo que decía…estaba tan nerviosa –es que tu me gustabas pero, sentí tanto miedo, por eso me alejé de ti y…y te traté tan mal y luego cuando me preguntaban si tú me gustabas yo decía que no, entonces me cambié al turno matutino. Al principio me sentí aliviada de no verte pero, después comencé a extrañarte… -mientras yo hablaba como loca, él sólo parecía contener la risa -…y después viniste a vivir aquí y yo no pude olvidarte, de hecho te sigo pensando a cada minuto y…

Me detuve al darme cuenta de que me acababa de delatar, esperé alguna reacción durante algunos segundos, aunque a decir verdad a mi me parecieron siglos “¿Qué ira a hacer?” pensé desesperada “Quizá va a salir corriendo o nunca volverá a hablarme o me odiará por siempre o…” mis pensamientos fueron truncados por la sensación de otra mano sobre la mía.

-Ya pasó mucho tiempo…olvídalo –dijo él con ternura y con una mirada que me embelesó. Sólo pude asentir con la cabeza. Entonces se fue acercando lentamente hacia mí, sabía que iba a pasar. “¿En serio me va a besar?” pensé ilusionada. Cerré los ojos y… mi celular sonó, abrí los ojos y totalmente enojada y harta lancé la paleta la suelo y respondí el teléfono.

-¡Bueno! –grité al contestar. Él se sorprendió un poco de mi reacción.

-Myrna –se escuchó por el auricular -¿Por qué me tratas así?… ¿Ya no me quieres?

-¡Yalma! –dije emocionada y luego agregué en voz baja –menudo momento de llamarme niña.

-¿Por qué?

Miré a Raymundo y sonreí traviesamente

-jhm! No importa…oye ¿Puedo llamarte después? Estoy pescando y espero atrapar un buen pez.

-Si, claro –contestó algo confundida –entonces espero tu llamada

-Ah!…Yalma, tenías razón cuando dijiste que debía confiar en el destino.

Colgué después de decir eso pero, pude imaginar la reacción de mi amiga porque ella sabía perfectamente a lo que me refería y seguramente se había emocionado mucho.

-Listo. Ya… -no pude terminar de hablar porque él me tomó por los hombros y me atrapó con sus labios. Al principio me sorprendí mucho, pero después cerré los ojos lentamente y me dejé inundar por ese mágico momento, dejé que ese beso me hiciera volar y me llevara a los lugares más insospechados.

Después de un rato, él me soltó y me tomó de nuevo la mano.

-Yo tampoco te pude olvidar…todo este tiempo estuviste en mis pensamientos.

Yo sonreí totalmente conmovida y me lancé hacia él, para unirnos en el más cálido abrazo que jamás he recibido.

Así renació este amor que había sido abruptamente interrumpido en el inicio de mi adolescencia.

Ahora aquí estoy, después de 4 años de noviazgo, junto a una fogata, enfrente de un lago. Nos tomamos este fin de semana para relajarnos y salir a acampar. Hace un poco de frío, pero hasta eso me agrada, la noche es preciosa.

La luna no se dignó salir, pero las luciérnagas se encargan de iluminarlo todo y de llenar al lago de preciosos tonos verdes.

Él duerme aquí, junto a mí…tan tranquilo…me levanto y me dirijo a la orilla del lago, donde se siente más el frío y cruzo los brazos para aumentar mi temperatura. Regreso hacia la fogata para no morir congelada y entonces me doy cuenta de que él ya no está.

-¿Raymundo? –lo llamo un poco temerosa

-Aquí estoy –susurra tras de mí

Yo me sobresalto y grito, me volteo y lo empujo hacía el lago, en señal de venganza. Él cae de sentón sobre el agua quedando algo mojado

-Tonto –le digo mientras cruzo los brazos y me volteo indignada.

De repente un ruido me extraña…es él riendo. Lo miro con algo de rencor “¿Acaso se burla de mí?” pienso. Él toma algo del suelo y se levanta, toma mi mano y me pone algo en el dedo. Me miro la mano algo extrañada y descubro un pequeño anillo trenzado, hecho con pequeños tallos.

-¿Te quieres casar conmigo…aún después de asustarte? –dice con una linda sonrisa

Mi expresión cambia totalmente y lo abrazo por el cuello.

-Si, claro que quiero casarme contigo –le digo y después dejo un dulce beso sobre sus labios.

Me separo de él y me siento junto a la fogata. Raymundo no espera ni un minuto y se sienta a un lado de mí.

-Sabes algo, Yalma puede ser la madrina…

-Si, por que no –dice tomando mi mano

-Y…después la tía…-le digo angelicalmente mientras pongo su mano en mi vientre

Raymundo se sorprende un poco…




















1 pedacitos de mentes:

Shinin-chan dijo...
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